miércoles, 17 de septiembre de 2008

El proceder de la Tragedia

Creo no exagerar cuando digo que el arte es una necesidad básica del hombre, pero no me refiero al arte docto a ese arte poco familiar confinado a los museos, me refiero más bien al arte en su sentido más básico a ese arte sin refinar que encontramos en todas partes en las nubes, en el mar, en los latidos del corazón… al arte que surge de la imaginación de cada mortal como método inconciente de sublimación.

Sublimación ineludible para un esclavo de la sociedad represiva que conformamos. Supongo que por eso mismo la gente gusta de complicarse la vida con tonterías porque llevamos en el inconsciente colectivo la tragedia griega y anhelamos el sufrimiento y el dramatismo que este implica porque la vida no es lo suficientemente excitante que debería ser y para compensarlo debemos inventar historias que suplan ese vacío existencial.

Precisamente para esto surge el teatro y la literatura para llenar el vacío de la vida cotidiana con héroes de ficción que nos invitan a vivir la vida a través de ellos, con aventuras y desventuras utópicas que nunca podremos realizar pero que avivan la ilusión del espectador.

Justamente ahí es donde radica el éxito del Arte en que nos brinda la fantasía que todos anhelamos y la evasión que necesitamos porque aquí no queremos realidad lo que queremos es ficción. La realidad es demasiado dura para vivir en ella por eso buscamos escabullirnos de nuestras vidas por cualquier medio que nos sea posible, en las noches escapamos por medio de lo onírico y en el estado de vigilia lo hacemos por medio de la creatividad intrínseca a todo hombre… la fantasía.


Pero aquí no hay nada nuevo, esto es lo mismo que en su momento dijo algún filosofo presuntuoso y que a su vez pensaron miles de personas antes que él, porque aunque a algunos les duela ningún filosofo ni escritor alguno ha inventado nada, todos ellos basan sus doctrinas en discursos reciclados solo que adornados con tecnicismos baratos y palabras rebuscadas que en el fondo no hacen más que repetir lo mismo y lo mismo una y otra vez, creyéndose superiores por el hecho de de escribir alguna obra complicada cuando la verdad es que son tan miserables y están tan perdidos en la vida como todos los demás.


No hay nada nuevo bajo el sol. En cuanto a ideas no hay nada que no haya sido pensado, nada que no haya sido escrito, nada que no haya sido inventado.

La Filosofía ha muerto.